La Canya es un local escondido en la calle Pau Barrabeig, bajo la Gralla, bodega vermutería de la calle Major recién premiada con el Lola Anglada que Plataforma per la Llengua entregará la Nit de Premis Sitges como establecimiento lingüísticamente más responsable; la ironía y el sarcasmo están servidos, pues el espectáculo Delirium, de DeColors Teatre, versa y se declama con la lengua de la eñe, en castellano, un idioma delirante, hablado en Cuba y en la Patagonia, en Cádiz y en la isla de Guam en el archipiélago de las Marianas. Un delirio se define normalmente como una creencia fijada falsa y se utiliza en el lenguaje común para describir una creencia que es falsa o fantasiosa. Y en esto del habla podemos elucubrar y rizar los rizos de las pelucas e incluso hacer bandera pero nunca trinchera, que no hace falta y no era necesario. En cualquier caso, la versión española, con un actor que habla y reza en alemán, no distorsiona demasiado, sino eres un Miquel tiquismiquis, un Pere perepunyetes o una Mari superescrupulosa de la intransigencia identitaria, que de todo hay en la viña del Señor.
La compañía DeColors teatre ha creado un relato cabaretesco, con travesti cubana incluida. Los personajes de un show delirante van apareciendo movidos por el maligno Don Diablo que mueve los hilos de una trama divertida, imprevisible, sorprendente y con toques de melodrama emocional. Mefistofélico será el adjetivo más idóneo para cargar las tintes y hacer un titular sensacionalista: el demonio ha vuelto a Sitges para quedarse y empitrarse con las almas cándidas y las que no lo son. El elenco convocado por este Satanás sátiro y burlón reúne a dos hermanos: Andy y Lucas Calbrossi, con sus respectivas socios: Sheila y Chantilly Valdés y un debutante Alfredo, imitador de Fredy Mercury, además de una pitonisa despachada Svetlana Vorasia y la contra telenovela culebrota y subgéneros trans-hiper-teatrales diversos como la cartomancia, lectura de manos y selección de suspiros y gritos de placer. Con un final apoteósico que rinde homenaje a la reina del Glam, Olvido Gara, alias Alaska, con el que es el himno nacional del colectivo y parte del extranjero.
Sitges ha tenido varios deliriums pero nunca había llegado tan lejos con tan poco: surgidos del taller de teatro de la asociación LGTBIQ+ Colors Sitges Link, estos actores voluntarios y actrices aficionadas han conseguido sonoure y conmover al público que los ha visto y oído. Son una especie de compañía de Cabaret galáctico (en el sentido de gala brilli-brilli y acción performantica). Siguen su intuición como otros antes que ellos hicieron, la mención de La Cubana, de aquella incipiente Cubana de las Delikatessen y la De los vicios capitales no es trivial aunque pueda parecer una observación atrevida, tiempo al tiempo. En el panorama del ocio invernal, en este Sitges a medio gas y fuego lento, Delírium se erige como una alternativa para-teatral válida y atrevida, fuera del circuito clásico de los shows de transformismo que han derivado a los espectáculos cena que ofrecen con gran despliegue de bombo y platillo. Salvando las distancias y huyendo de las comparaciones Delírium nos devuelve al directo ya la provocación, pero también al tono nostálgico y humano de la troupe de artistas que se buscan la vida más allá de la decadencia y la bohemia estantiza. La famosa Carme del Lliri y el popular Antonio Amaya se encontrarían encantados y en su propia salsa: una mezcla de revista y género ínfimo, una especie de pasillo hacia el infierno con viejas Glòries y nuevas voces desafinadas.
Pero, al fin y al cabo, contar y debatir quién le importa (citando a Alaska), ¿a quién carajo le importa la lengua si no sabemos utilizarla? ¿A quién le molesta cuando el inglés triunfa y campea imperiosamente? ¿A quién amarga una chuche? Mejor aprender a mirar un chupa-chups, el primer caramelo con palo inventado por Enric Bernat Fontlladonosa quien pidió a Salvador Dalí el diseño para la envoltura y la campaña de publicidad: es redondo y dura mucho. Claro y contundente y al mismo tiempo delirante y genial. Desemboscarlo y hacerlo jugar entre dientes, clavos y lengua.
Las últimas funciones programadas para este año serán los días 12 y 14 de diciembre, las reservas en https://colorssitgeslink.org/delirium-espectáculo para ver el espectáculo de cabaret que cala en el delirio y rinde homenaje sentido a los iconos Monica de la Rambla, Fredy Mercury y Olvido Gara.